Rusia y Cuba dialogan por crisis de combustible bajo presión de EE.UU.

martes, 10 de febrero de 2026

En pocas palabras

Rusia confirmó conversaciones con Cuba para paliar la severa crisis de combustible en la isla, agudizada por la presión de Estados Unidos. Moscú busca vías para ofrecer ayuda.

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Qué pasó

Rusia ha puesto voz a la profunda inquietud que se vive en La Habana. Las conversaciones son un eco que resuena entre dos orillas, buscando un respiro para una isla que siente la garganta seca. El Kremlin ha confirmado contactos intensos con las autoridades cubanas, una señal clara de que el asunto es grave y requiere atención.

Se trata de una mano tendida o, al menos, un oído atento ante la dramática escasez de combustible que hoy ahoga a Cuba. Esta situación, según Moscú, tiene un origen claro: las “técnicas asfixiantes” que Washington aplica sobre la isla. Es un baile geopolítico con consecuencias muy reales para el día a día.

Dónde y cuándo

El escenario principal es, por supuesto, Cuba, pero la trama se teje en Moscú, donde el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, hizo las declaraciones. Estamos en los primeros días de febrero de 2026. La escasez es palpable en cada esquina, desde la capital hasta el último rincón de la provincia.

Los apagones se hacen más largos, el transporte público se ralentiza, y hasta los aviones miran de reojo las gasolineras vacías. Los aeropuertos de la isla ven sus pistas más solitarias de lo habitual. En cada rostro, la preocupación por la falta de gasolina y diésel, el latido que mueve la vida moderna.

Por qué es importante

Esta crisis no es solo un bache; es un terremoto en la vida diaria de millones. Importa porque el combustible es la sangre que corre por las venas de un país. Sin él, la electricidad falla, los alimentos no llegan a tiempo y la gente no puede ir a trabajar.

Para Cuba, esto significa un golpe directo a su ya frágil economía y a la moral de su gente. Para Rusia, es una oportunidad de reafirmar su influencia en el Caribe, mostrando apoyo a un viejo aliado. Para Estados Unidos, es una etapa más en su política de presión máxima contra el gobierno cubano. Abre un capítulo de incertidumbre sobre cómo la isla logrará mantener sus servicios básicos.

Qué dicen las partes

Desde el Kremlin, Dmitri Peskov ha sido claro: la situación cubana es “realmente crítica” y las medidas de EE.UU. son responsables. Hablan de “contactos intensivos” y de buscar soluciones, pero sin dar detalles específicos sobre qué tipo de ayuda podrían ofrecer. Es un mensaje de solidaridad, pero también de prudencia.

El gobierno estadounidense, con el presidente Donald Trump al frente, mantiene su postura de "máxima presión". Han advertido incluso con aranceles a quienes ayuden a Cuba, insistiendo en que la isla es una "amenaza". Otros países, como China, también han expresado su apoyo a Cuba, condenando la interferencia extranjera y mostrando disposición a ayudar.

Qué viene ahora

Ahora se abre un compás de espera, con la vista puesta en qué gestos concretos vendrán desde Moscú. ¿Será un cargamento de crudo? ¿Un plan de ayuda financiera? La diplomacia trabaja en silencio, pero el pueblo cubano espera con ansiedad.

La situación política sigue tensa, con el pulso entre Washington y La Habana cada vez más firme. Habrá que observar cómo reacciona la administración Trump a cualquier movimiento de Rusia o China. Este invierno caribeño promete ser largo y frío, y la isla, como un viejo barco, busca vientos que la empujen hacia un puerto seguro.

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