El Motor de La Habana se Apaga: Crisis de Combustible Deja a Millones a Pie

jueves, 5 de febrero de 2026

En pocas palabras

La Habana se paraliza por una escasez total de combustible. Todos los ómnibus públicos dejaron de circular este miércoles, dejando a millones de habaneros sin transporte y afectando gravemente la vida cotidiana.

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Qué pasó

Este miércoles, el corazón de La Habana dejó de latir al ritmo habitual. Las calles, antes llenas de ir y venir, se encontraron huérfanas de sus gigantes de metal y humo: los ómnibus. Ni uno solo de ellos, los que llevan a la gente de un punto a otro, salió de su garaje.

Una quietud forzada cubrió la ciudad. La Empresa Transporte Habana lo confirmó con una nota oficial: la crisis de combustible había ganado la batalla. El transporte público urbano, el alma de la movilidad habanera, se había detenido por completo, dejando a millones de personas a la espera.

Dónde y cuándo

Todo esto sucedió en La Habana, la capital vibrante de Cuba, justo este miércoles. La noticia corrió por los barrios como reguero de pólvora, dejando a su paso caras de asombro y preocupación. Desde Alamar hasta Marianao, desde El Vedado hasta Guanabacoa, la misma historia: ni un ómnibus.

Millones de cubanos se levantaron con el sol y la esperanza de siempre, solo para encontrarse con una ciudad que parecía contener el aliento. En las paradas, bajo el sol que ya picaba, se veían las miradas perdidas de los trabajadores, estudiantes y ancianos, todos varados, sin un rumbo claro.

Por qué es importante

Esta paralización no es un simple inconveniente; es un golpe directo al pulso de la ciudad. Para los habaneros, significa que llegar al hospital, a la escuela o al trabajo se volvió una odisea imposible. Las rutinas se rompieron, los planes se desvanecieron.

La ausencia de transporte es un síntoma grave. Desvela la fragilidad de un sistema que depende de lo que no tiene, y que no logra mover a su gente. La vida social y económica de La Habana se paraliza, mostrando la profundidad de una crisis que va más allá de un tanque vacío.

Qué dicen las partes

La Empresa Transporte Habana emitió un comunicado, pidiendo disculpas "sinceras" y apelando a la "comprensión y apoyo" de la población. Para muchos, este mensaje sonó a hueco, casi a burla, después de tanto tiempo de penurias y promesas incumplidas.

Por su parte, el presidente Miguel Díaz-Canel ya había admitido la severa escasez de combustible. Habló de "tiempos muy difíciles" y de "aguantar", incluso mencionando la temida "Opción Cero", que evoca fantasmas del Periodo Especial. No se ofrecieron soluciones claras, solo la dura realidad de una isla en la cuerda floja.

Qué viene ahora

El horizonte se dibuja incierto. Si el combustible no aparece, la parálisis podría prolongarse, y con ella, el desgaste de una población ya exhausta. Los apagones siguen multiplicándose, y la economía no muestra signos de recuperación.

La mirada ahora está puesta en si el gobierno podrá hallar una salida rápida a esta emergencia. Mientras tanto, La Habana espera. Sus habitantes, con ingenio y paciencia, buscarán alternativas, pero el telón de fondo sigue siendo el mismo: una crisis profunda que exige más que solo "comprensión".

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