La Habana, 2026: El Carbón Vuelve a la Cocina ante la Escasez de Gas

miércoles, 4 de febrero de 2026

En pocas palabras

En Marianao, La Habana, año 2026, familias cocinan con carbón por falta de gas, un reflejo de la crisis estructural y el retroceso en los servicios básicos que enfrentan los cubanos.

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Qué pasó

En el corazón de Marianao, allá en La Habana, las cocinas hoy despiden un humo diferente. Las familias, sin gas doméstico, han vuelto al método de los abuelos: el carbón. Un abogado, Manuel Viera, lo cuenta en sus redes, y la noticia corre de boca en boca como el viento sobre los tejados.

Parece una postal de otro tiempo, pero es el presente. El chisporroteo del carbón reemplaza el suave silbido de la hornilla. Una realidad cruda que se asienta en los hogares cubanos.

Dónde y cuándo

Este escenario se dibuja en 2026. No es solo Marianao; el Cerro, Centro Habana, La Lisa y toda la isla sienten el mismo pulso lento. La brisa marina trae no solo salitre, sino también el aroma de leña y carbón encendido en cada rincón.

Es el día a día de vecinos que, bajo el sol implacable, buscan soluciones antiguas para problemas nuevos. Las sombras de la noche habanera se alargan sobre fogones improvisados, donde el fuego se hace compañía.

Por qué es importante

Esto no es un detalle menor. Habla de una crisis profunda, una que ha ido carcomiendo los pilares de la vida diaria en Cuba. La escasez de gas no viene sola; le acompañan los tropiezos del agua, la electricidad y el transporte.

Lo que en otras latitudes es un derecho básico, aquí se ha convertido en un lujo lejano. La gente se acostumbra a una vida sin comodidades, y eso marca un retroceso histórico que duele y preocupa a muchos.

Qué dicen las partes

El abogado Manuel Viera lo puso así: «Se cocina como antes, con carbón, y todo lo demás se ajusta a la necesidad. Es la vida que nos toca». Su voz resuena con la de muchos otros, vecinos y expertos por igual.

Se comenta en las esquinas que la situación es un fruto amargo de años. Mala gestión, restricciones de fuera y decisiones de dentro han dejado la infraestructura en huesos. La gente solo quiere vivir, y pide lo elemental.

Qué viene ahora

El camino sigue incierto. Los días venideros seguramente seguirán viendo el humo del carbón subir por las ventanas. Los cubanos deberán seguir echando mano de la inventiva, de la paciencia.

La vista está puesta en si habrá cambios, si esta regresión encontrará un freno. Mientras tanto, la vida se cuece a fuego lento, con la esperanza de que el mañana traiga no solo la luz, sino también el gas a sus cocinas.

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