Un Vistazo en Santiago de Cuba: Cinco Ambulancias Nuevas entre Rumores de Crisis
miércoles, 4 de febrero de 2026
En pocas palabras
Santiago de Cuba recibe cinco ambulancias nuevas, un gesto oficial que no esconde la grave crisis sanitaria y la escasez de recursos en la provincia.
Mas detalles
Qué pasó
Desde la Habana, un soplo de novedad llegó a Santiago de Cuba. El régimen anunció con cierto bombo la llegada de cinco ambulancias recién estrenadas. Se presentaron como un gran logro, un paso adelante en la salud. Pero la ciudad, con su pulso acelerado, sabe que la realidad es otra historia, mucho más compleja y con viejas heridas.
Este gesto, en apariencia generoso, apenas roza la superficie de una crisis sanitaria profunda. Una herida abierta que se siente en cada esquina, en cada hogar santiaguero. Las calles susurraban preguntas que los discursos oficiales no terminaban de responder con claridad.
Dónde y cuándo
La fecha marcada en el calendario para este anuncio fue el 3 de febrero de 2026. Los vehículos prometidos se repartirían por la extensa geografía de Santiago de Cuba. Llegarían a Songo-La Maya, a Contramaestre, a Palma Soriano. También a la capital provincial y a rincones más apartados como Guamá, San Luis, Mella, Segundo y Tercer Frentes.
Pensemos en el mapa de la provincia: una extensión considerable, con más de un millón de almas dispersas en decenas de comunidades. ¿Cinco vehículos, por muy nuevos que sean, pueden cubrir tanto camino? La imagen es la de una gota de agua en un desierto sediento. Unas pocas luces que intentan iluminar una noche inmensa.
Por qué es importante
Para el santiaguero de a pie, la importancia de este anuncio es agridulce. Significa un rayo de esperanza, sí, un respiro en medio de la asfixia. Pero también es un crudo recordatorio del abandono prolongado. Un sistema de urgencias que lleva años en terapia intensiva, sobrecargado y casi inmóvil, con el corazón fatigado.
Las ambulancias viejas son como fantasmas en las avenidas. Son pocas, están averiadas y, a menudo, sin gasolina para rodar. Y los hospitales, ¿qué decir de ellos? Un mar de carencias: sin vendas, sin medicinas, sin oxígeno. La gente, en su desesperación, usa carros particulares o motos. O lo que sea que tengan a mano para salvar una vida.
Qué dicen las partes
El Dr. Miguel Ángel Díaz Núñez, director provincial de Salud, habló de cuidar estas ambulancias. Subrayó que eran “fruto del esfuerzo del Estado”. Sus palabras resonaban en los salones oficiales, con un eco predecible.
Mientras tanto, en las calles, miles de voces calladas se preguntaban otra cosa. ¿Quién cuida la vida de quienes esperan, de quienes claman por auxilio en sus hogares? ¿Quién responde cuando una ambulancia nunca llega, o tarda una eternidad? El eco de esas preguntas era, para muchos, más fuerte que cualquier discurso o anuncio oficial.
Qué viene ahora
Estas nuevas unidades, equipadas con tecnología moderna, son solo un respiro momentáneo. Trasladar a un enfermo es apenas el primer acto, pero no el final de la función. Al llegar al hospital, la escena puede repetirse: sin electricidad estable, sin oxígeno suficiente, sin antibióticos básicos. El drama, lamentablemente, puede seguir su curso.
Santiago de Cuba necesita más que símbolos fugaces. Requiere una estrategia real, una inversión firme y la transparencia que cura heridas profundas. La provincia anhela una red de emergencias capaz de abrazar a todos sus ciudadanos. No solo cinco destellos que intenten tapar una oscuridad tan vasta. La historia, como siempre, continuará escribiéndose en sus calles y en la espera silenciosa de su gente.
Comentarios