Ulises Toirac: El Apagón en Cuba Va Más Allá de la Electricidad

jueves, 29 de enero de 2026

En pocas palabras

El humorista Ulises Toirac describe la dura realidad cubana: los apagones revelan una crisis profunda de ideas, economía y futuro.

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Qué pasó

La isla de Cuba vive momentos de penumbra. Los apagones eléctricos, cada vez más largos y frecuentes, detienen la vida cotidiana. Las noticias corren como susurros por las calles, hablando de escasez de combustible y de una realidad que aprieta.

Ulises Toirac, voz reconocida y mirada aguda, subraya que este no es un problema cualquiera. Es un síntoma claro de una situación mucho más compleja que se asoma a cada esquina.

Dónde y cuándo

Esta realidad se despliega a lo largo y ancho de Cuba, con especial crudeza en La Habana, durante los últimos días de enero de 2026. Toirac nos invita a sentir la pesadez de los días, donde la realidad no solo aprieta, sino que se instala y no se marcha.

Es un escenario donde la luz se ausenta, dejando a su paso el silencio de lo detenido, la espera de lo que no llega. Una espera que se alarga por horas, con la ciudad a oscuras.

Por qué es importante

Los cortes de luz son mucho más que una simple molestia doméstica. Son fábricas que no producen, servicios que se paralizan y pequeños negocios que luchan por sobrevivir y, a menudo, se ahogan.

La comida se echa a perder, y la falta de corriente detiene el pulso vital de la nación. Es la pobreza convertida en rutina, el porvenir que se disuelve en el paisaje gris de la escasez. Este apagón es la imagen de un estancamiento profundo.

Qué dicen las partes

Toirac explica la crudeza de la situación: sin dinero, no hay combustible; sin combustible, no hay producción; y sin producción, no hay desarrollo. Un círculo vicioso que ahoga.

Reconoce que existen presiones externas, medidas de Estados Unidos que inciden en la crisis. Pero también señala que la política cubana, a lo largo de décadas, ha mantenido una postura frontal frente a esas demandas. Un paquete completo que suma a la factura final.

Además, Toirac observa una sociedad marcada por desigualdades, donde ricos y muy pobres conviven. Esto, para él, no se ajusta a la idea de una sociedad justa, por muchas consignas que se repitan.

Qué viene ahora

El camino actual no vislumbra una salida fácil. Por el contrario, se perfilan más deformaciones económicas y menos oportunidades de recuperación. Se espera que capas cada vez más amplias de la población vivan en la miseria.

Ulises Toirac advierte que, si se sigue mirando solo “el pedacito”, culpando solo afuera o solo adentro, el verdadero apagón será de ideas. Será también un apagón de futuro y del coraje necesario para cambiar lo que evidentemente no funciona.

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