Un legislador pide a aerolíneas de EE. UU. detener vuelos comerciales a Cuba
jueves, 5 de febrero de 2026
En pocas palabras
El congresista Carlos Giménez ha solicitado a las aerolíneas estadounidenses suspender vuelos comerciales a Cuba, argumentando preocupaciones de seguridad nacional y pública.
Mas detalles
Qué pasó
Desde el Capitolio, una voz se alzó con fuerza. El congresista Carlos Giménez, un republicano de carácter, pidió a las principales aerolíneas de Estados Unidos que frenaran sus alas hacia Cuba. Su mensaje fue claro: suspender de inmediato los vuelos comerciales.
La preocupación principal es la seguridad, tanto la nacional como la de la gente. En cartas enviadas a directivos de compañías como American Airlines, el legislador expuso sus argumentos.
Dónde y cuándo
Este movimiento ocurrió en el corazón de la política estadounidense, pero su eco llegaría hasta el Caribe. La noticia, que ya rodaba, se hizo pública alrededor del jueves 5 de febrero de 2026. Fue un gesto desde Washington, con la vista puesta en la isla.
Allí, donde el sol quema fuerte y las calles vibran, las implicaciones de esta petición se sentirían con peso.
Por qué es importante
La importancia de este pedido es como un nudo que aprieta las relaciones. Giménez cree que estos vuelos dan aire económico al gobierno cubano, fortaleciéndolo y dándole una pátina de legitimidad en el escenario mundial. Y lo peor, dice, sin que llegue un real beneficio al pueblo.
Además, esto sintoniza con una orden ejecutiva del presidente Donald Trump, quien ha declarado al régimen cubano como una "amenaza inusual y extraordinaria". La isla, para Washington, es de nuevo patrocinador del terrorismo, un nombre que trae viejas heridas y nuevas alarmas.
Qué dicen las partes
El congresista Giménez, que preside el Subcomité de Transporte y Seguridad Marítima, fue directo. "Permitir vuelos regulares a un régimen abiertamente hostil" es un riesgo, subrayó. Habló de las operaciones de vigilancia cubanas, del peligro para los pasajeros y la información.
El dinero que entra por los vuelos, añadió, va directo al aparato estatal y de seguridad, a un gobierno que "reprime a sus ciudadanos". Para él, mantener estas conexiones va en contra de décadas de una política que busca limitar recursos y legitimidad a esa dictadura. También invocó la Ley Helms-Burton, una brújula en la relación.
Qué viene ahora
Ahora, la pelota está en la cancha de las aerolíneas. Giménez les ha pedido que alineen sus operaciones con los intereses de seguridad de Estados Unidos. Es una invitación, o quizás un ultimátum, para que el sector privado reconsidere su vuelo hacia la isla.
Veremos si el motor de los aviones sigue rugiendo o si, por un tiempo, el cielo entre ambos países se vuelve más silencioso, reflejando la tensión que aún persiste bajo el sol caribeño.
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