Un respiro fugaz: Cuba y su baile con la sombra eléctrica

miércoles, 4 de febrero de 2026

En pocas palabras

Cuba ve una leve mejora eléctrica con la Guiteras de vuelta, pero el déficit persiste. Los apagones siguen siendo una sombra que baila sobre la vida diaria, sin un final a la vista.

Mas detalles

Qué pasó

La isla caribeña, que a menudo baila entre la luz y la sombra, sintió una pequeña brisa de esperanza. La Unión Eléctrica (UNE) soltó un parte, y aunque la mejora fue apenas un soplo, para muchos significó un pequeño suspiro en medio de la habitual penumbra.

Aun así, se esperaban más de mil quinientos megavatios de déficit para el pico nocturno. Una cifra que, aunque menor al día anterior, sigue siendo un gigante difícil de domar para la red nacional, manteniendo en vilo la vida cotidiana de la gente.

Dónde y cuándo

Esta historia de luces y sombras se tejió en Cuba, el miércoles 4 de febrero de 2026. Los ojos de la nación estaban puestos en la central termoeléctrica “Antonio Guiteras”, allá en Matanzas, que volvió a dar señales de vida.

Sincronizó con el sistema de madrugada y, como un viejo barco que vuelve a navegar, empezó a empujar cien megavatios, aunque lejos de su plena fuerza. Mientras tanto, en La Habana, el martes había dejado a muchos en tinieblas hasta por siete horas, desde la tarde hasta bien entrada la noche.

Por qué es importante

Para la gente de a pie, esta fluctuación es un latido constante en el pulso de sus días. Los apagones no son solo números en un reporte; son la nevera que deja de enfriar, la cena que no se cocina o el trabajo que se detiene.

La frustración se siente en cada rincón, un lamento silencioso que resuena en las redes sociales. Esta fragilidad eléctrica abre y cierra ventanas de oportunidad, afectando cada pequeño detalle de la vida en la isla.

Qué dicen las partes

La Unión Eléctrica, como el pregonero del barrio, anunció la reincorporación de la Guiteras y las cifras del déficit. La Empresa Eléctrica de La Habana, con voz grave, advirtió que los cortes por contingencia podrían aparecer sin hora fija, como fantasmas en la noche.

En las calles virtuales, los cubanos no se callan. Ironizan sobre los partes, denuncian cortes fuera de lo previsto y repeticiones de la misma agonía. Expertos y autoridades, desde sus miradores, insisten en la necesidad de rehabilitar más plantas y apostar por otras fuentes de energía.

Qué viene ahora

El telón de este acto aún no se cierra. La escena futura parece una repetición de lo que ya se vive: más apagones impredecibles, interrupciones que desordenan el tiempo y la paciencia.

Se espera que la estabilidad del sistema sea un camino largo, lleno de mantenimientos y la promesa de energías que aún no llegan a pleno. Por ahora, los cubanos siguen observando el cielo, esperando que la luz gane la batalla a la sombra, aunque sea por un momento.

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