El Candado de Matanzas: Libertad Cercada, Esperanza Abierta

sábado, 24 de enero de 2026

En pocas palabras

En Matanzas, la plaza de la libertad, adornada con estatuas de Martí, ahora lleva un candado. Este nuevo cerrojo simboliza la lucha entre represión y esperanza.

Mas detalles

Qué pasó

Desde un balcón en Matanzas, vemos la plaza principal. Sus estatuas, mudos testigos, cuentan historias de libertad desde 1909. Pero un detalle ha cambiado, un metal reluciente ahora cierra el paso a una pequeña puerta que antes siempre estaba abierta.

Este candado, brillante y nuevo, se ha colocado en la reja perimetral que rodea el parque. No es parte del diseño original, sino un añadido reciente que transforma el espacio.

Dónde y cuándo

El sol de la mañana baña el parque más importante de Matanzas, aquella perla del occidente cubano. Fue en febrero de 1909 cuando sus figuras de bronce, un Martí pensativo y una mujer rompiendo cadenas, se alzaron, pagadas peso a peso por el pueblo.

Hoy, bajo ese mismo sol, una reja que antes no existía, y que ahora ostenta un candado, cierra el camino a quienes buscan acercarse a ese trozo de historia viva. La profesora Alina Bárbara López Hernández aparece como voz crítica, señalando la contradicción en este espacio.

Por qué es importante

Este cambio, pequeño en metal, es grande en su eco. Para los matanceros y para Cuba, la plaza ha mutado. De ser un abrazo abierto de libertad, ahora sus rejas y su candado gritan una nueva alegoría: la de un sistema que parece temer al ciudadano autónomo.

Es un espejo que muestra no solo lo que se cierra, sino también lo que aún se anhela con fuerza: la autonomía y la justicia en un contexto de control.

Qué dicen las partes

La profesora Alina Bárbara López Hernández, observadora aguda, nos recuerda la esencia. Para ella, las figuras de Martí y la mujer con cadenas son un canto a la libertad, nacido del sentir popular y financiadas por el pueblo. El candado, recién puesto, lo interpreta como un gesto claro del Estado, que busca sellar la autonomía del pensamiento.

Ella misma vivió la experiencia, dejando un cartel de amnistía para presos políticos, y días después, la puerta se cerraba con ese brillante cerrojo. Nos hace pensar en las palabras de Mandela: no se puede ser libre quitando la libertad a otros, ni cuando te la quitan a ti.

Qué viene ahora

La escena no termina aquí. La plaza de Matanzas, con su nuevo candado, sigue siendo un punto de encuentro, una pregunta al aire. Lo que viene ahora es una reflexión constante: ¿qué hará el ciudadano ante el cerrojo?

La profesora nos deja una visión: que un día, en Cuba, todos seremos libres, sin rejas ni candados que nos definan. Es un llamado a mirar el futuro, no como súbditos, sino como dueños de nuestro destino, recordando que esos símbolos de limitación deben convertirse solo en un eco triste del pasado.

Comentarios

Cargando...
Cargando comentarios...