El cementerio de Mayabe, un espejo del abandono en Cuba
sábado, 7 de febrero de 2026
En pocas palabras
El cementerio de Mayabe, Holguín, muestra un deterioro alarmante con nichos rotos y restos expuestos, reflejando el abandono de las necrópolis cubanas.
Mas detalles
Qué pasó
En el cementerio municipal de Mayabe, la imagen es desoladora. Nichos rotos, osarios descuidados y, en un gesto que estremece, los restos óseos quedan a la vista de todos. Lo que antes fue un lugar de paz, hoy muestra el triste rostro del abandono.
No es solo un deterioro material. Es también la huella de una ética pública que se ha deshilachado. Ataúdes destrozados y panteones abiertos completan una escena que habla de profanación, día tras día.
Dónde y cuándo
Este triste espectáculo ocurre en el camposanto municipal de Mayabe, en la provincia de Holguín, Cuba. Las primeras noticias de este desamparo comenzaron a hacerse eco por Radio Holguín la Nueva.
Es una situación que se vive ahora, visible y palpable. Un lamento constante que resuena en el aire, una herida abierta en la memoria de la comunidad.
Por qué es importante
El deterioro del cementerio no es un simple descuido; es un golpe profundo a la memoria de un pueblo. Para las familias, sobre todo aquellas con parientes lejos, ver deshonrado el lugar de sus seres queridos es un dolor inmenso.
Este abandono vulnera la identidad y multiplica el sufrimiento. Es la incapacidad del Estado para proteger la dignidad, incluso después de la muerte.
Qué dicen las partes
Aunque no hay voces oficiales que expliquen este desamparo en Mayabe, los reportes de Radio Holguín la Nueva han puesto el asunto sobre la mesa. Son los vecinos y medios locales quienes, con sus imágenes y testimonios, dan la voz de alarma.
Las familias, con el corazón apretado, lamentan la desaparición de urnas y la profanación que se ve en otros cementerios del país. Hay un clamor silencioso que resuena en cada tumba descuidada, un grito por el respeto perdido.
Qué viene ahora
Si no hay un cambio pronto, si no aparece una supervisión que vigile y un mantenimiento que repare, la historia de Mayabe se repetirá en otros lugares. Los cementerios seguirán siendo, lamentablemente, escenarios de saqueo y profanación.
La dignidad de los difuntos pende de un hilo, esperando por políticas públicas que los protejan. Es una tarea urgente, para que el silencio de la tumba no sea también el silencio del olvido.
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