El Pulso de La Habana Calla: Sin Combustible, la Ciudad se Para
sábado, 7 de febrero de 2026
En pocas palabras
La Habana se detiene por una severa escasez de combustible que paraliza el transporte público, dejando a miles de ciudadanos varados y afectando la vida diaria.
Mas detalles
Qué pasó
Un silencio inusual ha caído sobre La Habana. Los motores, esos viejos compañeros de la rutina, se han callado. La capital de Cuba amaneció en un punto muerto, con una escasez total de combustible que paralizó sus arterias principales: las rutas del transporte público.
Cientos de personas quedaron varadas, sus planes deshechos por la ausencia súbita de guaguas y microbuses. La ciudad, acostumbrada a su ruidoso ir y venir, hoy respira un aire de espera y frustración.
Dónde y cuándo
Esta quietud se apoderó de las calles habaneras el sábado 7 de febrero de 2026. Desde el Malecón hasta los barrios más adentro, las paradas de autobuses, que suelen ser un hervidero de gente, se vieron convertidas en escenarios de paciencia forzosa.
El periodista Mario J. Pentón, con su cámara atenta, captó las largas filas, los rostros que mascaban el cansancio y la desilusión. Era el retrato de una mañana que no arrancaba, con el sol de febrero cayendo sobre quienes solo querían moverse.
Por qué es importante
Esta parálisis no es un simple contratiempo. Es un golpe directo al corazón de la vida cotidiana en La Habana. Para el trabajador, el estudiante, la abuela que va al médico, la falta de transporte significa un día perdido o una necesidad insatisfecha.
Más allá de la movilidad, esta crisis es un síntoma visible de un problema energético más profundo que sacude a toda Cuba. Expone la fragilidad de los servicios básicos y convierte cada traslado en una odisea, afectando la productividad y el ánimo colectivo.
Qué dicen las partes
Las voces oficiales no tardaron en confirmar el panorama. Transportación Habana TH admitió que "no hay servicios en ninguna de las rutas disponibles", una frase que resonó con la dureza de la verdad.
Luego, la misma institución precisó que no había suficiente combustible para operar casi ninguna ruta. Solo algunos microbuses, como las Gazelles y Fotón, lograron ofrecer un servicio limitado, buscando "abastecimiento alternativo" para ciertas líneas.
Qué viene ahora
La Habana, con su gente a pie, mira hacia el horizonte. El futuro inmediato pende de un hilo: la llegada de combustible. Se espera que el suministro se restablezca para que los servicios públicos puedan volver a su ritmo, un ritmo que hoy parece un recuerdo lejano.
Mientras tanto, los habaneros buscan sus propias soluciones, organizándose o caminando. La ciudad no se rinde, pero la urgencia de una respuesta efectiva es palpable, antes de que esta quietud forzada se convierta en una parálisis aún más profunda.
Comentarios