La Habana Bajo Montañas de Desechos: Una Crisis Urbana Incontrolable

jueves, 22 de enero de 2026

En pocas palabras

La Habana enfrenta una severa crisis de basura, con calles y espacios públicos llenos de desperdicios, transformando la ciudad en un enorme vertedero.

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Qué pasó

La Habana, la siempre vibrante, parece hoy un escenario distinto. Lo que era un problema de esquina, ahora es una marea que lo cubre todo. La basura se amontona por calles, aceras y parques, transformando la capital en un gran basurero a cielo abierto.

Las redes sociales son el espejo de esta realidad, mostrando la magnitud del desborde. La vida cotidiana se mezcla con montones de desperdicios.

Dónde y cuándo

Esta escena, que se repite, tiene su epicentro en Centro Habana, uno de los municipios más golpeados. Imágenes recientes, vistas alrededor del 22 de enero de 2026, capturan un panorama desolador.

Un video de Daudy Cuervo en Facebook muestra un verdadero río de basura. Se extiende por metros, invadiendo aceras y mezclándose con el ir y venir de la gente y los coches. Los latones rotos obligan a echar los desechos directamente al suelo.

Por qué es importante

No es solo lo que ven los ojos. Esto toca la salud, el aire y el alma de la ciudad. Los montones de basura son caldo de cultivo para roedores e insectos, una invitación abierta a las enfermedades. Hay un riesgo palpable que flota en el ambiente.

Es un síntoma claro de deterioro en los servicios básicos, un abandono visible de los espacios públicos. La Habana lucha por no quedar sepultada bajo su propio peso. Es un golpe directo a la calidad de vida de sus habitantes.

Qué dicen las partes

Desde el balcón de cada casa, los vecinos tienen una voz común: la basura no se recoge. Los camiones no pasan cuando deben, y así los puntos de depósito se desbordan, convirtiéndose en focos fijos de contaminación.

Las autoridades, por su parte, dan sus explicaciones de siempre. Hablan de escasez de combustible y equipos que no aparecen. Argumentos que resuenan desde hace meses, pero que ya no convencen. Para la gente, esto parece una falla estructural.

Qué viene ahora

El horizonte, si nada cambia, promete más de lo mismo. La vida seguirá su curso entre estos montones, una normalización que nadie debería aceptar. Los riesgos sanitarios podrían crecer, la ciudad seguiría perdiendo su brillo.

La mirada ahora se posa en los próximos pasos. ¿Lograrán las autoridades sortear las dificultades? ¿Encontrarán la fórmula para una gestión de residuos que devuelva a La Habana su dignidad? Es una pregunta que cuelga en el aire.

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