La Habana y Washington: Hablan Bajo Cuerda en Plena Presión

jueves, 5 de febrero de 2026

En pocas palabras

El gobierno cubano admitió tener contactos discretos y de alto nivel con Estados Unidos, incluso mientras Washington intensifica su presión y sanciones. Cuba busca diálogo, pero sin negociar su sistema.

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Qué pasó

Dicen que se hablan, ¿sabes? Que La Habana y Washington, a pesar de todo el ruido en la plaza, tienen sus canales, sus puentes de papel.

Un viceministro de Cuba lo soltó, como quien deja caer una ficha. Hay mensajes, dijo, y no de los de la vecina, sino de los de arriba, de los que mueven los hilos.

Dónde y cuándo

La noticia, como un rumor bajo la ceiba, salió al aire en una entrevista para CNN. Era el viceministro Carlos Fernández de Cossío quien hablaba, con el telón de fondo de este 2026.

En Washington, la silla grande la ocupa Donald Trump. Desde allí se siente el viento fuerte de las sanciones.

En la isla, mientras tanto, las calles se visten de penumbra cuando llega el apagón. Las colas por combustible son ya parte del paisaje cotidiano, como los almendrones viejos.

Por qué es importante

¿Y por qué nos importa esto? Porque es una rendija, apenas un hilo de voz entre dos mundos que se miran con recelo.

Para la isla, es buscar un respiro, un vaso de agua en el desierto de las sanciones. Es intentar que no le pidan que cambie de nombre.

Para Washington, es tener el pulso, saber dónde pisa. Aunque insista en que el baile cambie de ritmo, es una carta bajo la manga. Un diálogo sordo que a veces se asoma a la luz.

Qué dicen las partes

Desde La Habana, el diplomático alza la voz. "Queremos hablar, sí, con seriedad, con ganas de construir." Pero que nadie espere que pongan sobre la mesa su casa, su constitución, su modo de vida.

"No somos una amenaza", repite. Rechaza con firmeza las acusaciones de Washington.

Desde el otro lado, se escucha el eco de los que quieren ver otra Cuba, un nuevo amanecer en la isla. El Senador Marco Rubio, por ejemplo, ha reiterado que buscan un cambio político. Pero siempre sin intervención directa, eso sí.

Qué viene ahora

¿Y ahora qué? La función sigue, con sus actores y sus libretos secretos.

La Habana seguirá buscando aire, un respiro para su gente que sufre los apagones y las colas. Quizás propongan bailar un bolero juntos contra el narcotráfico, un tema que a todos les interesa.

Pero la gran cortina del sistema político no parece que se vaya a levantar pronto. La presión de Washington seguirá silbando, y los hilos de estos contactos discretos se moverán, quizá, un poco más en la oscuridad.

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