La Lucha Diaria en Cuba: Un Partido con Reglas Desiguales
lunes, 26 de enero de 2026
En pocas palabras
En Cuba, la vida cotidiana se ha vuelto un partido de fútbol donde la gente corre contra el reloj para conseguir lo básico. Cada día es una carrera desigual por la supervivencia.
Mas detalles
Qué pasó
La vida en Cuba se ha convertido en una carrera diaria, un partido de fútbol donde cada persona busca resolver lo básico. Es una contienda contra el reloj, entre el hogar y el trabajo, con la cancha inclinada.
Faltan los recursos, especialmente el combustible, obligando a muchos a moverse "a pierna limpia". El pitazo inicial suena temprano y el cansancio llega mucho antes de que el sol se ponga.
Dónde y cuándo
Este juego se libra en las calles, en cada hogar, en cada camino al empleo. Sucede cada día, desde el amanecer, involucrando a todos los ciudadanos en esta incesante lucha por la supervivencia.
Es una escena cotidiana, con imágenes de esfuerzo constante y la prisa marcada en los rostros que se cruzan. El escenario es la isla entera, vista desde un balcón.
Por qué es importante
La relevancia radica en que no todos juegan con el mismo equipamiento. El tipo de "moneda del juego" – CUP, MLC o "fula duro" – decide quién puede recargar energías y quién se queda fuera.
Las tarjetas en divisas, reservadas para algunos, marcan una desigualdad palpable. Esto cierra el paso a muchos, haciendo que el acceso a lo fundamental dependa más del tipo de billetera que del esfuerzo personal.
Qué dicen las partes
Se comenta en la calle que "las tarjetas de fula duro son para jugadores estrellas, tipo Messi o Cristiano...". Esta voz popular resalta la percepción de injusticia ante un sistema de dos velocidades.
Aunque no hay citas directas de autoridades, la crónica capta la frustración de la gente común frente a reglas que benefician a unos pocos, exacerbando la dificultad de la vida cotidiana para la mayoría.
Qué viene ahora
Los rumores hablan de un "paquetazo" con nuevas "tarjetas amarillas y rojas", indicando más orden y disciplina en el juego. Se vislumbra un sistema bancarizado y dolarizado, con cada pase registrado.
Sin embargo, la preocupación persiste. Cambiar las reglas a mitad de partido, con jugadores ya agotados y en desigualdad, podría descontrolar el juego. El objetivo, más allá del orden, debería ser que todos logren terminar el partido de pie.
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