La Odisea Diaria: Comprar Gasolina en Cuba se Vuelve una Prueba Extrema

lunes, 2 de febrero de 2026

En pocas palabras

En Cuba, conseguir gasolina es una odisea de horas en colas interminables, con el mercado negro disparando precios, sumiendo a los ciudadanos en una crisis profunda.

Mas detalles

Qué pasó

En La Habana, la gasolina ya no es solo combustible; es una conquista diaria. Las colas se estiran como cintas sin fin, y el acto de llenar el tanque se ha vuelto una prueba de resistencia. Un joven, con el alma cansada, grabó su travesía: más de quince horas bajo el sol o la luna, esperando por apenas diez litros. Una locura, sí, pero al fin, pudo echar algo.

Esta escena, que se repite a diario, es el pulso de una crisis energética profunda. Mientras los puntos oficiales secan sus depósitos, el mercado clandestino florece, vendiendo el oro líquido a precios que el bolsillo apenas soporta.

Dónde y cuándo

Todo esto sucede en La Habana, ahora en febrero de 2026. Las imágenes que nos llegan son cortesía del creador @fueraderosca_promax, quien nos mostró el rostro agotado de quienes hacen fila.

Puedes ver las cuadras repletas, las caras de espera, los vehículos quietos bajo el sol quemante o la tenue luz de los postes. Allí, el tiempo se estira y las horas se vuelven años, mientras la esperanza de un chorro de gasolina se mantiene.

Por qué es importante

Esta escasez no es un capricho del destino; es un golpe al corazón de la vida cubana. Los que viven del transporte, los mensajeros que corren por las calles, los pequeños empresarios que sueñan, todos ven cómo sus días y sus ganancias se esfuman en una cola o se evaporan en un precio abusivo.

La gasolina es la sangre que mueve la ciudad, y sin ella, el pulso se ralentiza. Esta crisis se suma a los apagones que oscurecen las noches, a la falta de comida en las mesas y a una inflación que muerde el salario, haciendo que el día a día sea una escalada constante.

Qué dicen las partes

El sentir general es una mezcla de agotamiento y resignación. El joven del video lo dijo con simpleza: "Fue una locura, pero al menos pude echar algo". Es la voz de muchos, acostumbrados a lo extraordinario como norma.

No hay declaraciones grandilocuentes, solo el eco de la desesperación en las filas y el murmullo de los revendedores que, en medio del caos, encuentran su negocio. Es una conversación silenciosa entre la necesidad y la supervivencia.

Qué viene ahora

La escena sigue en desarrollo. Las colas probablemente continuarán, los precios en el mercado negro seguirán su danza, y la vida seguirá su curso, más lenta y con más esfuerzo.

La gran pregunta en el aire no es cuándo acabará este viacrucis, sino cuánto más podrán resistir los cubanos, cuánto más se puede estirar la cuerda. Cada litro de gasolina es un capítulo más en esta historia de paciencia y subsistencia.

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