Muere General Cubano Clave en el Engranaje Militar del Régimen
martes, 20 de enero de 2026
En pocas palabras
Fallece en Cuba el general de división Claro Orlando Almaguel Vidal, figura esencial en la logística y el sostenimiento del régimen durante décadas, bajo la habitual opacidad oficial.
Mas detalles
Qué pasó
La noticia llegó como un susurro en la tarde habanera. Otro alto mando del ejército cubano ha cruzado el umbral. El General de División de la Reserva, Claro Orlando Almaguel Vidal, ya no está entre nosotros. Era una pieza fundamental en el complejo andamiaje militar que sostiene el régimen.
Su partida se anunció este martes, sin mayores detalles. Se mantuvo la costumbre de la discreción, casi un velo de silencio sobre las causas o su edad. Así es como suelen despedirse los hombres clave de esa estructura.
Dónde y cuándo
Fue en Cuba, un martes 20 de enero de 2026, cuando el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) dio a conocer el suceso. Almaguel Vidal, el hombre de la logística y el transporte, falleció. Su vida se tejió entre cuarteles y despachos estratégicos.
Desde sus primeros pasos como soldado raso, hasta alcanzar la cima como general de división, su trayectoria fue ascendente. Se formó en la Escuela de Cadetes de Managua, un semillero de lealtades y disciplina. Ocupó cargos vitales que, como hilos invisibles, movían el sustento del poder en la isla.
Por qué es importante
La muerte de Almaguel Vidal no es un simple obituario. Es un eco que resuena en los pasillos del poder. Representa la marcha de una generación que forjó y mantuvo el sistema cubano. Para quienes observan la Isla, cada adiós de estos generales señala un cambio, lento pero inevitable.
Su figura era clave en el control de recursos y la retaguardia militar, un engranaje esencial en cualquier estado centralizado. Su partida remueve un ladrillo en la base de un edificio que muchos ven ya con fisuras.
Qué dicen las partes
El MINFAR, con su acostumbrado tono oficial, destacó la impecable carrera del general. Se habló de su ingreso a las Milicias Nacionales y del Servicio Militar, de su ascenso a teniente y de sus muchos cargos de responsabilidad. Desde jefe de direcciones técnicas hasta presidente del Instituto Nacional de la Reserva Estatal, su hoja de servicios era larga.
También se mencionó su misión "internacionalista" en Angola, un capítulo significativo en la historia militar cubana. Las condecoraciones, la Orden Máximo Gómez de Segundo Grado, las medallas, todo un ceremonial de reconocimiento a su lealtad. Ni una palabra, eso sí, sobre el fin de sus días.
Qué viene ahora
Sus restos serán cremados y sus cenizas descansarán en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en la Necrópolis de Colón. Allí recibirá los honores militares que corresponden a su rango. Un último acto de disciplina y respeto por la tradición.
Pero más allá del protocolo, la pregunta flota en el aire. ¿Quién ocupa ahora el vacío? Con cada figura que se va, el régimen enfrenta el reto de la renovación y la continuidad. El telón de fondo sigue siendo una Cuba en crisis profunda, mientras los viejos pilares se despiden uno a uno.
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